CALIDAD DEL AIRE INTERIOR EN LOS EDIFICIOS

¿Cómo saber si la calidad del aire interior es buena o mala? La mayoría de personas conocen la problemática acerca de la contaminación del ambiente exterior, pero no son conscientes de que en el interior de los edificios, la tasa de contaminación puede ser entre 2 y 5 veces superior a la que hay en la calle. En los últimos años ha cobrado importancia al aparecer el término «síndrome del edificio enfermo». Tal es la preocupación de los efectos que tiene sobre la salud, que la Organización Mundial de la Salud y la Comisión Europea tienen ya una legislación relacionada con la contaminación del aire exterior y apartados específicos sobre el aire interior.

¿A qué afecta la calidad del aire interior?

La calidad el aire interior en edificios es importante tanto para los ocupantes como para el propio edificio.

  • De cara al usuario

Influye de manera significativa en nuestra calidad de vida y salud, siendo la causante de muchas enfermedades respiratorias. Durante las últimas décadas, los hábitos de vida y puestos de trabajo han cambiado considerablemente. Hoy en día la OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que en las ciudades pasamos entre el 80 y el 90% del día en espacios cerrados. Queda claro que la exposición a los contaminantes del aire no sucede en la calle sino en nuestros propios hogares, lugares de trabajo, colegios, universidades, etc.

Por otro lado, la presencia de contaminantes como los olores y la humedad relativa resultan molestos para el bien estar, afectando a la sensación de confort en un edificio.

  • De cara al edificio

Afecta al estado de conservación, ya que la concentración de vapor de agua es el origen de la formación de condensaciones y moho en los puntos más fríos, lo que causa problemas estructurales como pérdida de solidez en los muros de carga. Con el tiempo esto acaba afectando  a la seguridad del edificio.

Passivhaus: aire limpio e higiénico

Ya conocemos en qué consiste el estándar Passivhaus: obtener edificios de altísima eficiencia energética, es decir, con un consumo energético muy bajo. El ahorro económico es un gran atractivo dentro del mercado, pero Passivhaus es mucho más. La calidad de su ejecución hace que los edificios construidos bajo este estándar sean saludables y seguros para sus ocupantes.

Esto es gracias a dos medidas que forman parte de los 5 pilares básicos del estándar Passivhaus: una envolvente hermética y un sistema de ventilación con recuperador de calor. Estos dos conceptos trabajan de manera conjunta, es decir, un edificio Passivhaus es un edificio tan hermético que exige un sistema de ventilación controlada, si no se corre el riesgo de tener un exceso de humedad en el interior.

Por otro lado, si el edificio no es lo suficientemente hermético y se introduce un sistema de ventilación con recuperación de calor de alta eficiencia, las corrientes de aire no seguirán los caminos previstos, la recuperación de calor no funcionará adecuadamente y dará como resultado un consumo de energía elevada.

¿A qué se debe la contaminación interior?

Los sistemas y los materiales de construcción han ido evolucionando con el tiempo, hacia unos edificios más herméticos. El efecto no esperado es que este incremento de hermeticidad en los edificios trajo consigo una menor ventilación. Actualmente la tasa de ventilación es 10 veces menor de lo que era hace 30 años con el consiguiente incremento la concentración de contaminantes interiores y de humedades.

La calidad del aire interior también depende de la contaminación exterior, por ello es de vital importancia contar con un sistema de ventilación eficiente y con un uso eficaz de filtros no sólo para garantizar el funcionamiento de las máquinas, sino para evitar la entrada de partículas en suspensión que podríamos inhalar. En definitiva, la concentración de contaminantes químicos y biológicos de diferentes fuentes, es la causa del deterioro de la habitabilidad de los edificios.

Conclusión

Comúnmente se piensa que dentro de un edificio estamos a salvo de cualquier tipo de contaminación, pero resulta todo lo contrario. Los edificios se han hecho cada vez más eficientes en la conservación de la energía a costa de perder el intercambio de aire con el exterior. Se debe mejorar la forma de construir, para que el aumento el aislamiento térmico y la hermeticidad no supongan una pérdida de la calidad del aire interior, sin olvidar que ventilar es importante. Tanto los materiales de construcción, técnicas constructivas, instalaciones y acabados deben primar para conseguir un espacio interior que garantice el bienestar y una calidad ambiental óptima.

Cuidando la calidad del aire o ambiente interior, se cuida de la salud de las personas que viven, trabajan o pasan tiempo dentro de los edificios, así como de las propias construcciones.